martes, 5 de junio de 2007

Y otra vez...

...estoy aquí, sentado delante delante de mi ordenador. En un escritorio rodeado de papeles y revistas viejas. En mi cuarto, con una silla al fondo llena de ropa limpia amontonada y que ya no me pongo. Con una primera idea de escribir un seudo-poema, a pesar de que los odio... Incluso había pedido una aportación especial. Pero, en el tiempo que tarda uno en lavarse los dientes, he llegado a la conclusión de que no quería escribir eso...

En ese pequeño espacio de tiempo he llegado por fin a la conclusión de el porqué derramo unas cuantas lágrimas justo antes de coger el sueño. He sacado a la luz todas esas cosas que me atormentan. Esas cosas que ya sabía, pero que me negaba a aceptarlas.

Ya no me preocupa el tener o no dinero. No me preocupa el trabajar o no. Ni siquiera el poder estar con alguien o no... Me preocupa la soledad en la que me he metido yo solito.

Alguien me repitió muchas veces que, quien siembra, recoge. Yo he sembrado. He sembrado envidias hacía la gente que me quiere, desconfiar de amigos, ocultar mis sentimientos, mentiras, odio, malos pensamientos... y, de esas semillas solo brota, indiferencia. No hay castigo más grande que la indiferencia.

Creo que podria llegar a tener solución: pedir perdón, pero algo me impide hacerlo. No es el orgullo, es la vergüenza de recordar todo lo que he dicho y he hecho, las idioteces que he llegaod a pensar...

No tengo el valor de mirar a la cara a esas personas a las que creo que he hecho daño. Pero, además, pasar ese mal trago no me serviría de nada.

La gente huye de mis historias porque son las mismas desde hace meses. Me he estancado porque me reconcome la conciencia.

Conclusión: La única solución es una que no me serviría de nada....

3 comentarios:

Anónimo dijo...

yo eso no lo veo...
está bien buscar el origen de las situaciones, qué te ha llevado a estar como estés en este momento...
pero estas retrospectivas no siempre nos muestran las cosas como son, demasiada subjetividad...
yo te he visto poco, pero te he visto mejor de lo que crees... y tú no eres como lo pintas...
mirate bien, y descubrirás muchas cosas buenas ;)
un abrazote

Anónimo dijo...
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M. dijo...

Reconocer que se ha obrado mal es un paso. Ahora todo depende de uno mismo para querer que las cosas cambien o que sigan tal y como están. Yo misma también me he sumergido en una espiral de soledad de la que necesito salir con todas mis esfuerzas. El camino no es fácil, pero habrá que intentarlo.
Besos y muchos ánimos :)