Y otra vez...
...estoy aquí, sentado delante delante de mi ordenador. En un escritorio rodeado de papeles y revistas viejas. En mi cuarto, con una silla al fondo llena de ropa limpia amontonada y que ya no me pongo. Con una primera idea de escribir un seudo-poema, a pesar de que los odio... Incluso había pedido una aportación especial. Pero, en el tiempo que tarda uno en lavarse los dientes, he llegado a la conclusión de que no quería escribir eso...
En ese pequeño espacio de tiempo he llegado por fin a la conclusión de el porqué derramo unas cuantas lágrimas justo antes de coger el sueño. He sacado a la luz todas esas cosas que me atormentan. Esas cosas que ya sabía, pero que me negaba a aceptarlas.
Ya no me preocupa el tener o no dinero. No me preocupa el trabajar o no. Ni siquiera el poder estar con alguien o no... Me preocupa la soledad en la que me he metido yo solito.
Alguien me repitió muchas veces que, quien siembra, recoge. Yo he sembrado. He sembrado envidias hacía la gente que me quiere, desconfiar de amigos, ocultar mis sentimientos, mentiras, odio, malos pensamientos... y, de esas semillas solo brota, indiferencia. No hay castigo más grande que la indiferencia.
Creo que podria llegar a tener solución: pedir perdón, pero algo me impide hacerlo. No es el orgullo, es la vergüenza de recordar todo lo que he dicho y he hecho, las idioteces que he llegaod a pensar...
No tengo el valor de mirar a la cara a esas personas a las que creo que he hecho daño. Pero, además, pasar ese mal trago no me serviría de nada.
La gente huye de mis historias porque son las mismas desde hace meses. Me he estancado porque me reconcome la conciencia.
Conclusión: La única solución es una que no me serviría de nada....
